Creo que, con el escenario actual, Pedro Sánchez debe presentarse a la reelección en las próximas Elecciones generales. Primero, porque tengo el convencimiento de que su impronta ha sido esencial para que España sea la mejor economía de nuestro entorno, con todas las repercusiones que tiene en credibilidad en el concierto de las naciones, en la reducción de desempleo, en la confianza de los inversores… todo pese al ruido para taparlo generado por los brazos mediático y judicial de la derecha. Y en segundo lugar, porque de triunfar el abierto golpe «blando» de Estado -porque es lo que se está perpetrando-, el PSOE debe salvaguardar a quienes después puedan liderar la disidencia frente al neofascismo rampante en España como en el resto de nuestro entorno.
Hay que preparar ese escenario de resistencia, y el PSOE dispone de líderes para representarnos a esa mayoría de demócratas que le confían su representación. Hay dos que que deberían protagonizar ese eventual futuro.
Uno es Salvador Illa. Tiene conocimiento de los distintos niveles de la Administración pública, habiendo sido concejal, Alcalde, Director General en administraciones públicas, diputado autonómico, en la actualidad Presidente de la Generalitat de Cataluña y en el Gobierno central Ministro. Y Licenciado en Filosofía, que para muchos como yo es un mérito a valorar especialmente bien, con un talante amable pero también ideológicamente solvente. Y catalán sin secundar ningún nacionalismo, ni el centrífugo ni el centrípeto. Para mí es la mejor opción.
Pero quizá haya que apostar, por fin, por una mujer como Presidenta socialista del Gobierno del Estado, sobre todo ante la próxima salida de María Jesús Montero del Consejo de Ministros para encabezar la alternativa socialista frente al ultraliberal Juan Manuel Moreno en Andalucía. Debiendo ser relevada como Vicepresidenta 1ª del Gobierno, es buena oportunidad para empezar a apostar por otra mujer socialista, y no se me ocurre otra mejor que Adriana Lastra.

Adriana Lastra ya fue la segunda de a bordo de Pedro Sánchez, pero internamente en la Ejecutiva del PSOE. Fue la Vicesecretaria General del Partido hasta que Santos Cerdán, entonces afiliado y Secretario de Organización, la arrinconó hasta su salida de la dirección. Cerdán no le perdonaba su compromiso feminista, convicción que Lastra vive con la oposición de las ultraderechistas terfas infiltradas en el PSOE, lo cual es timbre de honor y suscita la confianza de los, las y les que nos vemos en lo LGTBIQ+, esencial para abrir el abanico del Partido hacia la izquierda y hacia la juventud.
Y pese a ser más joven, 46 años de edad, también tiene Lastra gran conocimiento de la administración pública. Ha sido diputada autonómica, diputada nacional y en la actualidad Delegada del Gobierno, todo en o por Asturias, donde el PSOE regional históricamente tiene un particular compromiso con el obrerismo, donde, como a nivel nacional, ha sido responsable de la política municipal en la Ejecutiva del Partido. Si Lastra implicaría una reivindicación frente al machismo, también lo sería del socialismo obrero.
Adriana Lastra como diputada nacional se opuso a la abstención del Grupo socialista en el Congreso de los Diputados para facilitar la investidura de Mariano Rajoy el 29 de octubre de 2016, tras lo que apoyó la campaña de Pedro Sánchez para volver a liderar el PSOE, frente a una dirección provisional del Partido que encabezaba su paisano Javier Fernández, Secretario General del PSOE asturiano y Presidente del Principado. Si Lastra implicaría una reivindicación frente al machismo y del socialismo obrero, también lo sería del sanchismo.
Igual que Pedro Sánchez volvió a la Secretaria General del PSOE, también para hacer justicia Adriana Lastra debe volver a la Vicesecretaria General, y abriéndose en la Vicepresidencia 1ª del Gobierno el espacio que deja la próxima ex Ministra de Hacienda, es el momento de reforzarla como así nos reforzaría a la mayoría de socialistas que nos veríamos identificados con su compromiso.